CLUB SOCIAL PADORNELO - ZAMORA
Hablamos de apoyarnos en lo existente. Pero cuando hablamos de lo existente no nos referimos únicamente a lo que tiene soporte físico, sino también a la cultura, a la historia, a la memoria, al conocimiento, a la experiencia, a la emoción e incluso a lo oculto, a lo no visible y a lo no evidente. Nos referimos a las raíces del lugar, a LAS RAÍCES VERNÁCULAS. Por ello, entendemos que esa ligazón de una obra con su pasado, esa atención hacia las preexistencias, es la garantía de que las obras resulten singulares y mantengan su carácter a lo largo del tiempo.
La atención a lo vernáculo dicta también la composición geométrica que sigue el proyecto, así como los sistemas constructivos y los materiales locales empleados: cubiertas inclinadas, voladizos, patios interiores, madera, mampostería de piedra…Todo ello pasado por el tamiz de un lenguaje que resulta contemporáneo a fuer de depurado y abstracto.
El valor arquitectónico de este proyecto tipo recae en entender que todas las pequeñas intervenciones (dilatación de huecos en fachada, sombras de hilazón programática, tensiones estructurales y matéricas…) forman parte de un mismo sistema. De un sistema de bajo impacto material, donde la utilización de materiales autóctonos (madera de pino, piedra…) resalta el fuerte carácter del lugar y armoniza con lo preexistente. Hablamos de un sistema intrínseco a lo vernáculo, a la concepción de una arquitectura con un “crecimiento natural”, sin unos órdenes estrictos en cuanto a la forma y su disposición, y más precisos en la repetición de técnicas, materiales y relaciones volumétricas. Es decir, se crea una arquitectura basada en un crecimiento continuado, apoyándose en lo existente y variando para atender las necesidades de quien la ocupa y va conociendo y reconociendo las cualidades del lugar al mismo tiempo que va perfilando como puede mejorar el disfrute de lo extraordinario que la naturaleza urbana del entorno le ofrece.
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